miércoles, 27 de julio de 2011

EL HOMBRE-OVEJA.

  La mayoría de las personas, sin saberlo, sin sospecharlo siquiera, padecen una enfermedad que no figura en ningún vademecum y cuya cura está lejos de encontrarse. La enfermedad se contagia por simple proximidad, y eso, unido a que sus efectos son difícilmente perceptibles, la ha convertido en la patología más padecida en el mundo. Se trata de la "Normopatía". Los síntomas del enfermo: nunca se sale de las normas, y piensa y actúa como todo el mundo.
La principal consecuencia de la normopatía, es que convierte a las personas en ovejas, y lo hace sin que las mismas se den cuenta. Exteriormente los normópatas tienen apariencia humana, su cuerpo no experimenta cambio alguno. Es su conducta la que va transformándose, hasta mimetizarse con la de las ovejas.
He aquí algunos de los rasgos distintivos del normópata u hombre-oveja:
- Siempre va a favor de corriente. El normópata es gregario por naturaleza. Sin el grupo está perdido, pues solo va donde va el grupo.
- Dedica su vida a algo que no la apasiona. El normópata es por definición un ser desapasionado. Si alguna vez tuvo un sueño, lo usó para dormirse. De todas formas, este es un síntoma remediable, porque se puede conseguir que el enfermo, si bien , no hace lo que le apasiona, puede llegar a apasionarse con lo que hace. Se conocen casos de personas, que no sentían más que una enorme indiferencia por su ocupación, y con el tiempo han conseguido enamorarse de ella.
- Solo tienen ideas prestadas, como buena oveja, el normópata no piensa demasiado por si mismo, su ideario es en realidad una recopilación de ideas, que el simplemente repite y no discute.
- Cambia su tiempo por dinero, en lugar de su dinero por tiempo. El normópata ignora que el dinero, es el mejor trabajador que existe: no se va de vacaciones, no discute con el jefe, no pide aumento de sueldo, no tiene "asuntos propios" que resolver, no hace huelga y no se pone enfermo...
- El fracaso le aterra. Para el normópata el fracaso es una tragedia, una ecatombe, un drama insuperable, que le minosvalora y le margina. Es incapaz de sacar algo positivo de el, ni siquiera le sirve de aprendizaje y mucho menos de estímulo.
- Sueña con el retiro. Si lo que hace no le gusta, lo menos que se puede esperar del normópata, es que quiera retirarse a pastar, tranquílamente a la espera de que le conduzcan al matadero.
- Hace todo lo que le pide el pastor. El normópata, no tiene un destino propio. Su idea de hacer camino, es ir por donde el pastor le indica, y luego dejar que lo trasquile. El de pastor es un hermoso ofício. Hasta un banco se ha hecho pastor, para poder guiar a las ovejas y trasquilarlas como Dios manda.
PD: Puedo entender que las ovejas no tengan conciencia de que son ovejas, pero lo que no puedo entender, es las personas ignoremos que somos ovejas. (Metámonos todos y sálvese el que pueda).

Autor: Ricardo Cortines Bárcena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada